Matinée

Matinée ★★★★★

Jorge y Aarón son dos niños de provincia que para escapar de clases se van al cine matinee. Durante un viaje de negocios a la ciudad de México, son secuestrados por un grupo de ladrones. Después de la desintegración de la banda, ellos comienzan a participar en los robos hasta que la aventura se vuelve más siniestra y peligrosa.

Dentro de toda la filmografía que ya he visto de J. H. Hermosillo, Matinée es la mejor historia que he visto. Todo parte desde esos diálogos de los niños hablando de los peligros que se pueden ver en la Cd. De México y es que para aquellos que me leen desde allá, en provincia es común escuchar noticias de violencia y crimen todos los días en los medios de comunicación, por lo que para un pequeño que está ansioso de conocer ese mundo, la capital del país suena a un mundo lleno de aventuras y es precisamente lo que sucede con Jorge y Aarón.

Su viaje a la capital no es el ambos querían, pero si lo que esperaban, ya que son involuntariamente adentrados al mundo del crimen de la mano de dos ladrones, Aquiles y Francisco, que a pesar de la desintegración de la banda, continúan en busca y planeación de su próximo golpe. Aquiles comienza una relación casi parental con Aarón, mientras que a Jorge lo hace a un lado, lo que lleva a tomar decisiones en contra de Aquiles.

Hay muchas razones por las que me enamoré de Matinée, su historia dramática empaquetada en un cine negro de crimen y aventuras que hace honor al cine Hollywoodense y al mismo tiempo propone situaciones humanos reales, por lo bien contada que está la historia por parte de J. H. Hermosillo o lo genial de sus interpretaciones, pero quiero yo enfocarme en dos conceptos que me interesaron mucho: La violencia y la masculinidad tóxica.

Es interesante que la violencia comience hablada desde personajes que asisten a la primaria, que la idea o el interés de crímenes existe desde una edad joven, como si fuera inherente a nuestra naturaleza, y que en las ciudades los robos, asesinatos, secuestros, peleas e insultos se han normalizado ante los ojos de nuestros infantes y que al crecer esos mundos pueden ser atractivos para ellos y tomarlos, por ejemplo: El hecho de que Aarón quiera tanto a Aquiles a pesar de ser lo que es, proviene de la ausencia de un padre y que en el ladrón encontró el amor, además del cuidado que te puede dar uno. En Jorge la cosa es diferente, el desea el reconocimiento y la atención, de ahí sus travesuras y cree que la solución a eso es un mal comportamiento, cosa que desaparece cuando a ninguno de los ladrones le interesa su actitud, por lo que desea regresar a su provincia.

El machismo tóxico es apenas evidente, pero si miras muy bien puedes percatarte que en los diálogos sobre la cárcel entre Aquiles y Francisco se distinguen algunas chispas del amor que se tienen, ¿será que por “lo bien que la pasaron en la cárcel” los dos estén buscando desesperadamente un pretexto criminal para regresar a ella, a un espacio encerrado, intimo, en el que sí puedan vivir como lo desean? Curioso que la cárcel sea un lugar en el que estás lejos del prejuicio de la sociedad, ¿no lo creen? La homosexualidad se disfraza de una masculinidad tóxica a través del alcoholismo de Francisco, las peleas y discusiones, que me hacer reflexionar en una evidente actitud homofóbica.

Ojalá algún día esta sociedad doble moral presentada por J. H. Hermosillo en su filmografía llegue a desaparecer, en donde como personas comencemos a tomar la decisión de amar a quien deseemos a pesar de los obstáculos que crean los dogmas e ideologías opresoras, que no son más que cárceles en las que nos encerramos para evitar sentirnos humanos, 1977 está muy lejos ya del 2020, pero las situaciones de Matinée continúan siendo actuales, como si esos años hubieran pasado en vano.

México #22 - Hermosillo #7 - AGS #2

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