The Clock

The Clock ★★★★★

This review may contain spoilers. I can handle the truth.

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El desplazamiento de los trabajadores rurales y pueblerinos hacia las grandes ciudades, la gentrificación de los espacios urbanos tras la posguerra, el creciente liberalismo y el triunfante sistema capitalista en Estados Unidos.
Se nos introduce a Joe perdido por las estaciones y observando perplejo los grandes edificios.
La repercusión que todo esto trae a los modos de vida y su concepción del tiempo, tan presente en el film; cuánto tiempo es necesario conocer a alguien para enamorarse, personajes a contrarreloj en su rutina y consecuentes desencuentros.
Joe y Alice se conocen en una escalera, ella sube una escalera mecánica y él está sentado en una escalera de cemento, en representación de estos dos espacios en oposición polémica -urbe y campo-
La mecánica es uno de los grandes factores que operan para que surjan los desencuentros entre Alice y Joe, los contratiempos que éste produce junto al inmenso gentío y la creciente burocracia que convirtió a aquellas personas en números.
Sin embargo hay un factor que discontinua esta lógica liberal capitalista que supone desencuentros y números en fichas; lo sagrado en sus dos fuerzas, el destino y la fé.
A pesar de las miles de personas que transcurren por segundo en una cuidad, aquellos destinados a encontrarse lo harán, y a pesar de que la ceremonia nupcial se haya tornado un fatídico trámite burocratico y las parejas un número más en una ficha sellada, Alice y Joe se casan nueva y verdaderamente, ya sin aquel tren que pasaba por detrás del juez ni los miles de ruidos que Alice señala a Joe, ahora en el silencio de una iglesia.